Montaje de Jesús Quintero y su amigo Juan Joya Borja

Jesús Quintero y El Risitas, dos amigos que murieron en silencio y sin oportunidades

Jesús Quintero descubrió a un compañero extraordinario

Jesús Quintero era un maestro del mundo de la comunicación y supo ver en Juan Joya Borja al personaje del momento. Le apodó El Risitas, le contrató en uno de sus programas y enseguida empezaron una bonita amistad tuvo un final precioso. Jesús ayudaba económicamente a Juan, quien pasó sus últimos años vendiendo juguetes en una playa española.

Jesús Quintero sabía que su compañero tenía una vida muy dura, por eso cuando se acabó su minuto de gloria no se separó de él. Según ha salido publicado, El Risitas murió con 64 años en el Hospital Juan Ramón Jiménez y nadie reclamó su cuerpo. Agotó todas sus oportunidades para salir en televisión y sus seguidores le dieron la espalda.

Juan Joya Borja, 'El Risitas', en una conferencia
Jesús Quintero adoraba a El Risitas | Europa Press

Jesús no ha tenido la misma suerte, él ha muerto siendo un icono, pero tampoco tuvo oportunidad de defenderse en sus últimos meses. Alguien filtró que estaba viviendo en una residencia que pagaba El Turronero, un conocido empresario de Cádiz. La familia salió a desmentir los rumores, pero muchos periodistas aseguran todavía hay muchas dudas en el aire.

Jesús se portó extraordinariamente con Juan, de hecho le daba cheques de 1.500 euros para ayudarle a sobrevivir. El Risitas pasó sus últimos años vendiendo en un puesto ambulante, pero enfermó y tuvo que ingresar en un centro especializado. Le amputaron una pierna para intentar controlar su estado de salud, aunque este remedio no fue suficiente.

Quintero estuvo pendiente de su amigo en todo momento, fue él quien le llevó a la gloria y no estaba dispuesto a dejarle tirado. Varios testigos aseguran que el periodista era muy generoso, él tampoco tenía una buena situación y siempre ayudaba. El dinero no entraba dentro de su prioridades, dicen que “le quemaba”, por eso lo repartía entre los necesitados.

Jesús Quintero era consciente de todo

Jesús se divertía mucho con Juan, por eso le gastaba ciertas bromas cuando se reunía con él para prestarle dinero. “A menudo Quintero le sacaba un cheque de 1.500 euros para hacerle salivar y El Risitas abría los ojos al ver el dinero. Una vez dijo que le había dado un cheque diciéndole «Ale, esto para que te vayas a la playa»”, comenta un testigo.

Jesús Quintero, sonriente, con un pañuelo amarillo en el cuello
Jesús Quintero ha creado escuela | GTRES

Quintero era consciente del triste futuro de Juan, por eso le llamaba con frecuencia e intentaba animarle. Según ha salido publicado, él siempre quiso volver a la televisión, por eso participó en una de las películas de Torrente. Sin embargo, los espectadores le dieron la espalda y no tuvo más remedio que buscarse otro empleo, así acabó vendiendo en la playa.

“Trabajaba en un chiringuito atrayendo al público, vendiendo pollitos de juguete o al cuidado de un castillo hinchable junto a la playa. También amonestaba a los niños mayores para que no se subieran a la atracción. Desde hacía años pedía un euro a la gente que se le acercaba a pedirle una foto o le pedía que le contara un chiste”.

Jesús Quintero logró lo imposible antes de morir

Jesús ha conseguido algo bastante complicado: que todos sus compañeros hablen maravillas de él, todos le adoran y le respetan. Ningún investigador ha encontrado a un testigo que tenga un mal recuerdo suyo, era impecable en todos los aspectos. Siempre estaba dispuesto a ayudar, por eso no se separó nunca de El Risitas, fue el único que no lo hizo.

Quintero puede sentirse orgulloso, se ha marchado dejando una huella imborrable que nadie olvidará. Las nuevas generaciones sueñan con ser la mitad que él, nadie puede poner una mancha en su currículum. Fue brillante y todo lo que ha hecho pasará a la historia.